miércoles, 31 de diciembre de 2008

Tarde pero seguro: Apocalypto

Llegamos a fin de año, y yo sigo inventando secciones... Bah, en realidad, sigo hablando de películas. Ahora voy a aprovechar este espacio también para hablar de pelis que no vi en su momento y que la magia de la televisión por cable, o del DVD, me ha permitido apreciar recientemente. Y como soy un tipo re-bueno, les dejaré mi opinión sobre ellas. En este caso, Apocalypto.
La verdad es que un poco me resistía a mirar esta peli dirigida por Mel Gibson, principalmente por la poca simpatía que el borrachín antisemita me despierta. Pero decidí hacerlo porque me considero una persona de mente abierta, capaz de dejar de lado ese tipo de cuestiones a la hora de valorar una obra. Y debo admitir que el chifladito de Gibson logró una película interesante, distinta y, en algún punto, valiente.
El film tiene lugar en la época del imperio Maya. Allí, una pequeña tribu es arrasada por los poderosos guerreros del imperio, quienes se llevan a la mayoría de los hombres como prisioneros. Entre los que son atrapados está Garra de Jaguar, un joven y aguerrido cazador que, antes de ser llevado, logra esconder a su mujer embarazada y a su pequeño hijo en una profunda fosa, de la cual sólo podrán salir si él regresa a buscarlos. Esto, claro está, no será fácil, ya que el destino de los prisioneros es el sacrificio humano ante una multitud enardecida. Pero Garra de Jaguar hará lo imposible para volver por su familia.

En su momento la película despertó gran polémica debido a las supuestas inexactitudes del guión. Al parecer, su rigor histórico no es del todo preciso. Se mezclan distintas épocas y costumbres, y se dan por sentadas algunas características de los Mayas que nunca fueron comprobadas. Pero lo cierto es que yo no soy un estudioso del tema, así que no sé hasta qué punto la peli entra en errores graves. Sí debo decir que visualmente es muy impactante y, para quien desconozca los datos históricos exactos, muy creíble. Los actores (todos desconocidos) están muy bien caracterizados y sus personajes tienen rasgos propios bien definidos, dándole al film un necesario dramatismo.
Un ingrediente importante a destacar es el grado de violencia del film. A esta altura está claro que Gibson, como director, tiene un gusto indudable por la violencia explícita. Tanto Braveheart, La Pasión de Cristo y Apocalypto, si bien con distintos niveles, demuestran que el hombre no tiene empacho alguno en regodearse en escenas gráficamente sangrientas, que suman al realismo de la cinta. Otro punto interesante de destacar es que Apocalypto es, en definitiva, un film de acción y aventuras, por lo cual creo que su falta de rigor histórico no es tan importante a la hora de valorar el resultado final. El último tramo del film, especialmente, llega a altos niveles de tensión y nerviosismo.

En conclusión, un film imperfecto pero que se configura como un intento válido por hacer algo diferente. Al menos hay que reconocerle a Gibson el haber logrado mantener su visión artística como director, sin basar sus elecciones en el supuesto éxito que su film pudiera llegar a tener (por ejemplo, está enteramente hablado en dialecto maya). Considero que, al menos por esto, el tipo merece un reconocimiento. Ok, es un nazi, fanático religioso y alcohólico. Pero nadie es perfecto, che.


viernes, 26 de diciembre de 2008

Subtítulos truchos

Si bien todos sabemos que se trata de un negocio ilegal, desafío a cualquiera a que me diga que jamás miró una copia "trucha" de alguna película (ya sea porque la compró o se la prestaron). Todos, en mayor o menor medida, hemos mirado películas truchas en DVD. Y lo seguiremos haciendo.
Ahora bien. Cuando uno adquiere una copia ilegal, un punto importante a preguntar al vendedor es si posee calidad "final" o "total", un concepto bastante ambiguo que significa que la película tiene una calidad óptima. Y digo ambiguo porque lo cierto es que prácticamente nunca una copia trucha iguala en calidad de imagen y sonido a una original. Ni por asomo. Pero más allá de estos aspectos de calidad que son más evidentes a simple vista (y oído), hay un aspecto que no suele tenerse en cuenta, y que tiene una importancia fundamental: los subtítulos.
Los subtítulos de estas copias suelen ser realizados, obviamente, por gente amateur, y en muchas ocasiones presentan errores y omisiones gravísimos. Yo tengo la suerte de entender bastante inglés (si bien tampoco soy Anthony Hopkins) y me he dado cuenta más de una vez que los subtítulos indicaban algo radicalmente distinto a lo que los actores decían. Pero demasiado distinto. Era evidente que el “subtitulador”, al no saber bien qué decían los actores, decidió hacer una interpretación libre del guión. Es así que he comprobado cómo diálogos enteros son tergiversados, modificando totalmente el significado del guión. Se podría decir que el subtitulador debería aparecer casi como coautor de la historia, dado el grado de “creatividad” puesto a la hora de traducir.

Por eso, les aconsejo tener cuidado con este aspecto de las pelis truchas. Sé que la mayoría de Ustedes son amantes del buen cine. Y bien sabemos que el cine se disfruta más en una sala. Y, en menor medida, con una buena copia en DVD. Ojo, no voy a ser hipócrita y decirles "no compren películas truchas", desde ya. Yo vivo la misma realidad que Ustedes. Tampoco se le puede preguntar al vendedor "¿Son buenos los subtítulos?", porque te va a mirar como a un marciano. Sólo les digo que tengan en cuenta que por $5 obtendremos algo que vale eso, y no más. Y sepan que muchas veces, los subtítulos de estas copias son, literalmente, cualquier cosa. Así que cuando vean una peli ilegal y los diálogos les suenen medio pedorros, no le echen la culpa al guionista... Ni tampoco al chancho, claro...

domingo, 21 de diciembre de 2008

Quantum of Solace


Título original: Quantum of Solace (UK/USA, 2008) / Dirección: Marc Foster / Guión: Paul Haggis, Neal Purvis, Robert Wade / Elenco: Daniel Craig, Olga Kurylenko, Mathieu Amalric, Judi Dench, Giancarlo Giannini, Jeffrey Wright / Duración: 106 minutos

Cuando hace unos tres años se anunció que Daniel Craig se haría cargo del papel de James Bond, muchos fueron los que miraron con desconfianza esta elección. Pero los resultados conseguidos con la excelente Casino Royale (2006) hicieron que esas dudas se disiparan al instante. El nuevo 007 resultó ser un personaje visceral e imperfecto, mucho más interesante que el relajado y calculador encarnado por Pierce Brosnan, sin mencionar que Craig es un actor más versátil y profundo. Tomando como base, entonces, a la cinta anterior, hay que decir que Quantum of Solace, sin ser un producto fallido, marca un paso hacia atrás. Esta especie de continuación de Casino... tiene todos los ingredientes requeridos para una película de Bond: increíbles escenas de acción, hermosos paisajes naturales, bellas mujeres, modernos autos, intriga política internacional y un villano extravagante. Pero le falta algo que elevó a la anterior: un buen guión.

El primer problema que tiene Quantum... es que para ser plenamente apreciada es imprescindible haber visto Casino Royale. La acción comienza prácticamente en donde terminaba la anterior (y con "prácticamente" me refiero a minutos), continuando una historia que busca aquí cerrar los puntos (y heridas) abiertos previamente. Entonces, no haber visto Casino... implicará desconocer cuáles son las motivaciones que empujan a Bond y por qué su buen juicio aparece, más de una vez, nublado por su sed de venganza. Lo mismo va para la aparición de los personajes de Mathis (Giancarlo Giannini) y de Felix (Jeffrey Wright), quienes traen un background del film anterior, necesario para entender su relación con 007.
Pero el problema principal es, como dije, el guión en sí. El film anterior había logrado reconfigurar de manera admirable al personaje de Bond, trayéndonos a un agente mucho más falible, capaz de perder los estribos en cualquier momento, lo que lo convertía en alguien más inestable e impredescible. Aquí, 007 continúa en este estilo (en mi opinión, Craig es por lejos el mejor Bond de todos), pero el film descansa mucho más en las escenas de acción que en la dinámica entre personajes interesantes. Desde ya, las escenas de acción son necesarias en estas películas. Pero cuando se convierten en lo más importante, estamos en problemas.

Uno esperaba que el director Marc Foster (Finding Neverland) hubiera puesto más énfasis en la espesura dramática de la trama, pero no ocurrió. Por otro lado, esto no es cine de autor, y aquí el tono del film suele estar más marcado por los productores, perdiendo el director algo de su control. En cuanto a las actuaciones, lo de Craig vuelve a ser muy sólido, secundado por un reparto sin fisuras que, como suele ocurrir en esta clase de filmes, dan vida a personajes bidimensionales. No me parece oportuno relatar la trama (que incluye a un dictador boliviano vendiendo recursos naturales de su país), principalmente porque contiene varios puntos que vienen del film anterior y no quiero arruinarlo para quienes no lo vieron.
En conclusión, Quantum of Solace es un film que se puede disfrutar pero que, a diferencia del anterior, no deja ninguna huella profunda en la serie de 007. Esperemos que para la próxima le den a Craig y a su personaje la historia que se merecen.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

The Wrestler: el regreso con gloria de Mickey Rourke

Tratanto de reconstruir una carrera que él mismo supo tirar por la borda, Mickey Rourke se está convirtiendo en la sensación del fin de año cinematográfico. Si bien su transformación facial (ya tratada en este blog) desafía cualquier explicación racional, parece ser que esto no impide que Rourke se luzca como nunca en el film The Wrestler, del director Darren Aronofsky (Requiem for a Dream).
En la película, Mickey, quien en mi opinión ha demostrado ser un gran actor (ver Mariposas de la noche) hace de un veterano luchador de lucha libre que trata de recuperar su carrera y su vida personal (las analogías entre personaje y actor son evidentes). Su actuación, claro, lo está poniendo al frente de las apuestas para ganar el Oscar. Y conociendo cómo a Hollywood le encantan los regresos, no sería de extrañar que esto ocurra. También actúa Marisa Tomei, quien vuelve a tener la deferencia de aparecer ligera de ropas (hace de una stripper).
La peli se estrena esta semana en USA y en Argentina, supuestamente en febrero de '09. Aquí el trailer.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Películas favoritas: Un Santa no tan santo

Siguiendo con el espíritu navideño que nos ha invadido, voy a hablar de la que es, seguramente, mi película favorita relacionada con esta época. A pesar de su espantoso título en castellano, Bad Santa (2003) no es otra tonta comedia yanqui, sino una película con un sentido del humor oscuro y muy guarro. No quiero decir “políticamente incorrecto” porque es un término medio bastardeado a esta altura, pero sí es un film que se caga en muchas cosas.
Billy Bob Thornton, en el mejor papel de su carrera, hace de Willy Stokes, un alcohólico que se gana la vida trabajando de Papa Noel en los shoppings. El tipo es un verdadero desastre: aparece siempre borracho, se queda dormido detrás de los decorados, se la pasa vomitando, suele putear a los pibes que les llevan sus cartitas e, inclusive, a veces se hace pis encima. De todas maneras, su trabajo de “Santa” no es más que una fachada, ya que lo que realmente le interesa es asaltar por las noches las cajas fuertes de los lugares en los que trabaja. Quien planifica todos los robos es su socio Marcus, un enano negro que se disfraza de duende y que tiene un carácter realmente irascible. Ambos se detestan, pero se necesitan, ya que Willy es un experto ladrón de cajas fuertes, y Marcus es quien consigue los trabajos.

Un día Willy conoce a un nene, uno de los tantos que lo van a ver al shopping, que le llama la atención. El chico, que comienza a seguirlo como si él fuera realmente Papa Noel, es un freak absoluto: gordito, rubio, con rulitos, mocos colgando e introvertido, es el típico a quien todos fajan en la escuela. Willy descubre luego que el Chico (simplemente así se lo menciona durante todo el film) vive solo con su senil abuela en una mansión (el padre está en prisión), por lo que decide mudarse allí, haciendo uso y abuso del jacuzzi, la pileta, la caja fuerte, el auto, el bar, etc. Pero más allá de este aprovechamiento inicial, Willy irá generando con el Chico una relación que modificará su vida de maneras inesperadas, haciéndolo replantearse varias cosas. En el medio, también conoce a Sue (Lauren Graham), una amable camarera con un fetiche por los trajes de Papá Noel.

El film es un deleite de la procacidad. No es una parodia a las películas navideñas, sino que es una versión deformada de ese subgénero. Contiene ciertos elementos inherentes a esta clase de películas, como el crecimiento interior de su protagonista y la presencia de una moraleja, aunque todo está hecho con un sentido del humor bastante salvaje. Si bien el film se enorgullece de su tono vulgar, los chistes no van por el lado de lo fácil o lo simplemente escatológico, sino que se basan en la mirada descarnada hacia el subgénero abordado y hacia la sociedad en general. El personaje central es un ser absolutamente censurable, sin sentido de la moral ni la vergüenza, que vive una existencia patética que él mismo desprecia. Nada le interesa ya de su destino. Pero la relación con este chico irá despertando en él sentimientos que desconocía, devolviéndole la humanidad perdida hacía tiempo. La película, como aclaré, tiene el buen gusto de no regodearse en el sentimentalismo que esta situación podría generar. Esto queda bien ilustrado, por ejemplo, cuando Willy le entra a golpes a un grupo de adolescentes que molestaron al chico, y luego se sorprende por lo bien que esta acción “altruista” lo hizo sentir. O sea, se muestra su evolución interna, pero a través de una acción reprochable.

Lo de Billy Bob (un actor que no está entre mis preferidos) es genial, consiguiendo despertar simpatía hacia un personaje de bajísima calaña. Y logrando que su paulatina transformación y búsqueda de redención final sean creíbles. En los roles secundarios se destacan Tony Cox como Marcus, y los desaparecidos Bernie Mac y John Ritter, el primero como un inescrupuloso jefe de seguridad del centro comercial, el otro como su pacato gerente. El director Terry Zwigoff es un realizador del cine independiente que previamente había dirigido Ghost world, otra comedia agria con Scarlett Johansson, Thora Birch y Steve Buscemi. Y los productores ejecutivos fueron ni más ni menos que los hermanos Coen, especialistas en eso de analizar al género humano ácidamente.

Una gran película que es, principalmente, muy graciosa y que tiene las bolas para burlarse de algunos tópicos “sagrados”. Los esporádicos toques sentimentales, casi imposibles de eludir en esta clase de historias, no empañan a esta verdadera joyita. Recomiendo verla tomando unos buenos tragos (no tantos como Willy, claro).

Dejo un video del film. No tiene subtítulos, pero se disfruta igual.


miércoles, 10 de diciembre de 2008

Burned


Blogger.com les informa a los lectores de este blog que su autor se encuentra momentáneamente con el cerebro quemado. Si bien se esperaba que su sistema nervioso llegara entero al 31 de diciembre, el mismo ha colapsado imprevistamente. Nuestro personal está trabajando contra reloj para reestablecer sus funciones, aunque sea de modo provisorio. Cualquier mensaje de apoyo y consejo de vuestra parte será más que bienvenido.
Sepan disculpar las moletias. Muchas gracias.

viernes, 5 de diciembre de 2008

El regreso del Gordo de Navidad

El lunes que viene hay que armar el arbolito, acto con el cual quedará inaugurada la temporada navideña. Esta época del año tan querida y odiada en similares dosis. Y que, ciertamente, genera en mí sentimientos encontrados. Por un lado, detesto el consumismo estúpido y sin sentido que se produce en estos días, y que nada tiene que ver con la supuesta naturaleza de esta festividad. Ver a la gente matándose los días previos a la Noche Buena por conseguir el regalo ideal (o el más accesible) es a veces un espectáculo patético. Y después están las reuniones familiares, en las que muchas veces prima el compromiso por sobre la genuina necesidad de encontrarse. Y en las que suelen sucederse situaciones que van desde lo incómodo a lo bochornoso a lo lamentable. Es, en estos aspectos, en los cuales mi parte cínica e irónica se regodea desde su pretendida superioridad y juzga a los inferiores mortales con total liviandad.

Ahora bien, habiendo dicho esto, debo admitir que otra parte de mí disfruta de la Navidad. Seré medio frívolo, pero ver todo adornado me genera una sensación de alegría. Superficial y tonta, si se quiere, pero alegría al fin. Además, siendo una persona ajena a cualquier credo, le otorgo a la Navidad un sentido de simple fiesta tradicional, carente en mí de cualquier connotación religiosa. Así que la tomo como una oportunidad de descansar y darme ciertos gustos. Entre éstos, una de las cosas que más disfruto es el hecho de comer y beber en buenas cantidades. Y no es que el resto del año me cuide, pero en las fiestas generalmente pruebo comidas de todo tipo. Y tomo buenos vinos (y champagnes). Sin ninguna culpa. Sin hacerle asco a nada. Platos fríos, calientes, dulces y salados (aunque prefiero éstos últimos) son aceptados con igual entusiasmo. Y son salpicados por distintas clases de bebidas, la mayoría con diversos grados de alcohol. Así que se podría decir que soy un verdadero Gordo de Navidad. Total, un par de pastillas de Falgos (las recomiendo calurosamente) y al día siguiente te despertás como una lechuguita.

¿Y ustedes qué sentimiento tienen hacia las Fiestas? ¿Las aman, las odian? ¿Les da lo mismo? ¿Hay algo que disfruten o desprecien especialmente? No sean guachos y cuenten.

martes, 2 de diciembre de 2008

Gus Van Sant, Sean Penn y una historia real

Se acaba de estrenar en USA Milk, la nueva película de Gus Van Sant. Protagonizado por Sean Penn, el film cuenta la vida de Harvey Milk, activista gay de San Francisco que fue el primer homosexual declarado en lograr un cargo público. La crítica ya señala a esta película como una de las mejores del año, y todo parece indicar que Penn está en las gateras de lograr su segundo Oscar. El elenco incluye a James Franco, Diego Luna, Emile Hirsch y el omnipresente Josh Brolin. En Argentina se estrenaría en febrero de 2009 bajo el título Mi nombre es Harvey Milk.
El trailer pinta bien.



martes, 25 de noviembre de 2008

Películas favoritas: Vida acuática

Hay artistas por los cuales uno siente una debilidad especial. Tipos que te llegan hasta las entrañas. Que te fascinan. Que nunca te defraudan. Y a los que les perdonás todas sus falencias. Esta clase de afinidad, generalmente, va más allá de la razón. Se produce por motivos relacionados con lo emocional, difíciles de explicar lógicamente. Con Wes Anderson (Rushmore, The Royal Tenenbaums), yo siento esa proximidad. Sus filmes son imperfectos y reiterativos (en especial desde lo narrativo y lo visual), pero por las cosas que cuenta, y por la forma que tiene de hacerlo, siempre encuentra en mí a un receptor ideal.

Vida Acuática (The Life aquatic with Steve Zissou, 2004) es, tal vez, su film más “errático” y menos característico. Pero es uno de mis favoritos. La historia gira en torno a Steve Zissou (Bill Murray, actor fetiche de Anderson), un decadente y apático oceanógrafo-documentalista, al estilo de Jacques Cousteau, que pierde a su mejor amigo en las fauces de un enorme tiburón Jaguar y que organiza una misión/venganza para cazarlo. Esta situación, sin embargo, es sólo una anécdota que sirve para dar arranque a la trama, que en sí misma es bastante vaga. El punto central de la película está en la aparición de Ned Plimpton (Owen Wilson, otro fetiche), un supuesto hijo de Zissou, fruto de una vieja relación, quien terminará uniéndose a su tripulación. Así, la película aborda el tópico favorito de Anderson, omnipresente en toda su filmografía: la relación padre-hijo. Pero también aparecen aquí otros temas recurrentes en su obra, como la muerte, las decepciones amorosas, la soledad y la búsqueda de la inocencia perdida.

Como dije, la película tiene una forma bastante libre y no sigue una estructura muy lógica. Se mueve, haciendo una analogía algo fácil, como un barco en el agua. Mansamente. Una vez que la nave zarpa, se van sucediendo distintas situaciones, pero todo tiene un aire medio colgado, por no decir “fumado” (de hecho, el personaje de Zissou aparece más de una vez dándole al faso). Estará en cada espectador decidir si el film es un viaje inútil sin rumbo aparente, o una travesía relajada y ampliamente disfrutable, de la cual no importa tanto el destino. Yo, desde ya, me quedo con la segunda opción, tomando a la historia como una especie de road movie acuática, donde lo importante es el viaje en sí y las relaciones que se van dando entre los protagonistas.

Como buena película de Anderson, todo es medio surrealista y visualmente impactante. Las criaturas submarinas, por ejemplo, parecen más personajes fantásticos de una fábula que seres reales (algo que se puede aplicar también, en cierta medida, a los personajes humanos). Y el Belafonte (así se llama el barco) está estructurado internamente casi como una escenografía teatral, cortada transversalmente para que veamos lo que ocurre en sus distintos ambientes. Todo tiene un aire de (retorcida) fábula infantil. Los integrantes de la multicultural tripulación, como es esperable, son bien pintorescos. Están Klaus (Willem Dafoe), el alemán que siente celos de Ned al considerarse él mismo como un hijo de Zissou; Pelé (Seu Jorge), un brasileño que se la pasa cantando canciones de David Bowie (estilo bossa nova); Vikram, un hindú con turbante y todo; Wolodarsky, Renzo, Drakoulias y así... Completando los personajes principales figuran Anjelica Huston, como la comprensiva pero distante ex mujer de Zissou; Cate Blanchett, como una belicosa periodista que sube a bordo para hacer un reportaje especial; y Jeff Goldblum, como el millonario colega/némesis de Zissou.

Una de las cosas que me encantan de los filmes de Anderson es su música. Siendo yo un fanático del rock de antaño, no puedo más que sentirme a gusto en medio de tanta melancolía retro. Nick Drake, Nico, Van Morrison, John Lennon, Cat Stevens, The Who y The Kinks son algunos de los artistas clásicos que suelen adornar sus películas. Pero para Vida Acuática, Anderson eligió utilizar a quien es uno de mis músicos favoritos: David Bowie. Y a su etapa más brillante, la de principios de los ’70. Así, la música del Duque Blanco es una presencia constante en esta cinta, ya sea en la forma de los excelentes covers hechos por Seu Jorge o en sus versiones originales. El simple hecho de ver un film tan hermosamente filmado como este, y con esa banda de sonido, significa un gran deleite para mí. Pero aquí entran en juego esos factores tan personales y subjetivos de los que hablé al comienzo. Quien no valore estos elementos, seguramente no encontrará tantas cosas de interés en esta delirante película.

Entiendo a la gente que no disfruta de las pelis de Anderson, y más aun a quienes señalaron a este film como un punto bajo de su filmografía. Pero yo agradezco que haya un tipo que filme películas como estas. Películas que, en algún punto, siento que fueron filmadas para satisfacerme a mí solo. O a cualquier otro enfermito que, como yo, piense que ver a Bill Murray porreándose en la punta de un barco, mientras suena "Life on Mars" a todo trapo, es como tocar al cielo con las manos.

Termino, justamente, con los créditos de cierre del film, en los que Seu Jorge canta "Queen Bitch", del gran David Bowie.


domingo, 23 de noviembre de 2008

Follow me

Puse en la columna de la derecha un apartado para que se vayan agregando mis "seguidores". No estoy muy seguro de para qué sirve. Creo que a los que se anotan, les llegará un aviso cada vez que yo haga un posteo nuevo. Si algún blogger más informado sabe mejor que yo las funciones de esta herramienta, le agradeceré que me desasne. Mientras tanto, no sean garcas, y anótense. Gracias.

lunes, 17 de noviembre de 2008

¿Soy sólo yo...?

¿... o la televisión actual es un reverenda mierda? Ojo, hablo de la televisión abierta argentina. No hablo de las series yanquis e inglesas, que están en un gran momento; ni de los canales de documentales; o de arte; o de películas. No, hablo de los cinco malditos canales de aire (ok, Canal 7 queda un poco al margen de este panorama).
Siempre me pareció que culpar a la televisión (o a los medios en general) de los males de nuestra sociedad era una posición facilista. Los conocidos apocalípticos que veían en los medios masivos y en la globalización un aplanamiento de la cultura. Pero, lamentablemente, los últimos tiempos me han ido arrimando a estos pesimistas.

La típica de todos los seres medianamente pensantes y con cierto grado de cultura es que digamos "yo nunca vi a Tinelli". Bueno, yo no voy a decir eso. En los casi veinte años (¡Dios mío!) que lleva en el aire, lo he visto muchas veces. Principalmente años atrás, cuando era más que nada un programa cómico en el que destacaban Pablo y Pachu. Para no quedar mal, les recuerdo que me encantan Les Luthiers, Monty Python y The Office (fiu, menos mal que lo dije). Pero lo cierto es que algunas cosas del programa me causaban gracia. A la hora de elegir, eso sí, miraba CQC. Pero Videomatch me parecía, al menos, inofensivo. Pasatista, reiterativo y simplista, pero inocuo. No veía una idiotización latente allí.
Pero las cosas han ido cambiando. Se ha ido produciendo una tinellización de la tv argentina. El ahora llamado Showmatch se ha reconfigurado en una especie de kermese multicolor en la que vemos participar a un cambalache de personajes impresentables (gatos de toda clase, paracaidistas mediáticos, piojos resucitados, alcahuetes de turno, estrellas en decadencia y mediocres en decadencia). Seres que harían lo que sea por cinco minutos de fama. Y lo peor de todo es que la enorme mayoría de los programas argentinos (riales, venturas, canosas, casellas y ¡legrands!) se alimentan de lo que ocurre delante y detrás de cámaras de este show en el que lo más importante, obviamente, son los culos de las participantes (Bailando, Patinando ó Peteando por un sueño, da lo mismo) .

A no equivocarse, soy el primero en admirar y aplaudir un buen culo (como el de la foto). Pero también tengo más de dos dedos de frente y pienso que estamos llegando a un grado de pelotudez que está rondando lo nocivo. Creo que estamos quemando la cabeza de los pibes. No quiero sonar como un viejo choto, pero cuando veo que esa cosa llamada "Cumbio" es un modelo a seguir por los adolescentes, me corre un frío por la espalda.
Como conclusión, quiero aclarar que no pretendo que la gente se la pase mirando documentales y escuchando opera (yo no hago ninguna de las dos cosas). Pero me parece que estamos navegando por la nada misma. Y Tinelli no es el único ejemplo del estado actual de las cosas. Pero sí el más emblemático. Y si bien es cierto que la gente puede elegir lo que mira, no menos cierto es que muchas veces miramos lo que nos dan. Y a lo que nos acostumbran. Es como los que viven cerca del Riachuelo. Cuando te acostumbrás al olor a mierda, después ya ni lo sentís. En este caso es igual. Podés estar cenando en familia, con la tele en frente tuyo, y ni darte cuenta de la terrible baranda a mierda. Ya estás inmunizado. O tinellizado.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Lo nuevo de Charlie Kaufman: Synecdoche, New York

Se estrenó en USA Synecdoche, New York, el debut como director de Charlie Kaufman, el original guionista de Being John Malkovich, Adaptation y Eternal sunshine of the spotless mind, entre otras. Como con todos sus trabajos, la crítica se divide entre quienes lo consideran genial, y quienes lo creen demasiado intrincado para ser disfrutable.
La historia gira en torno Caden Cotard (Philip Seymour Hoffman), un director que intenta montar una inusual obra teatral: crea una réplica de Nueva York a tamaño natural dentro de un enorme galpón y lo llena de actores para que vivan allí a imagen y semejanza de lo que ocurre afuera. La obra, que se desarrolla durante años, y sin público, tiene como personaje principal al propio Cotard (interpretado por un actor que lo sigue e imita).
El guión, como es de esperarse, tiene incontables aristas y situaciones extrañas. Tratándose de Kaufman, y con este elenco,
me dan muchas ganas de verla.
En Argentina se la espera para marzo de 2009.


viernes, 7 de noviembre de 2008

Un plan brillante


Título original: Flawless (UK/Luxemburgo, 2007) / Dirección: Michael Radford / Elenco: Demi Moore, Michael Caine, Lambert Wilson, Joss Ackland/ Duración: 108 minutos

Si yo les digo que esta película se desarrolla en la ajetreada Londres de los años '60, y que es una especie de drama con ribetes sociológicos que incluye un robo a una poderosa empresa de diamantes, una investigación policial, un romance y una venganza, Ustedes seguramente sentirán un gran interés. Bueno, no lo hagan. Es, lisa y llanamente, un embole.
Laura Quinn (Demi Moore) es una tenaz ejecutiva de la London Diamond Corporation. A pesar de ser muy eficiente en lo suyo, y de dejar de lado su vida personal en pos de su carrera, se da cuenta de que vive en un mundo de y para hombres. Permanentemente, sin importar su buen desempeño, ella es relegada a la hora de los reconocimientos y los ascensos. La situación llega a un límite cuando Hobbs (Michael Caine), un viejo empleado de limpieza, le va con el chisme de que la empresa planea despedirla. Incrédula en un principio, Quinn descubre luego que esto es verdad. Hobbs, entonces, le propone participar de un robo a la compañía. La idea es ingresar a la bóvedad de seguridad, repleta de diamantes, y hacerse con un puñado de ellos. Una cantidad imperceptible para la empresa pero gigantesca para los involucrados. Sin embargo, la distancia entre lo planeado y lo sucedido, termina siendo muy grande.

Como dije, la película es una mezcla de varias cosas: policial, suspenso, película de época, crítica social. Pero no logra destacarse como nada de esto. Como policial es poco interesante y como drama poco sustancioso. Todo es muy acartonado, lento. Además, el robo en sí esta resuelto de manera poco imaginativa. Bah, la verdad, casi nada vale mucho la pena en este film. Su director, Michael Radford, se hizo conocido al dirigir Il Postino, film discreto que contaba con una gran actuación de Massimo Troisi. Pero acá, ni las actuaciones lo salvan.
Demi Moore es una de esas actrices cuyo personaje público ha tomado tanta visibilidad, que no logra resultar creíble en ningún papel. Y lo cierto es que como actriz su rango es muy limitado. Aquí intenta transmitir un imagen de mujer dura, pero su única arma para lograrlo son los trajes formales, fumar constantemente y un peinado horrible. Lo de Michael Caine es muy distinto. Un verdadero genio de la actuación, logra elevar el interés de cualquier cinta en la que aparezca. Lo suyo es, por lejos, lo más destacable del film.
Conclusión, una película olvidable de principio a fin. No da ni para criticarla mucho. La verdad, ni sé para qué me gasto en postear este comentario.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Quémese después de leerse


Título original: Burn after reading (USA, 2008) / Dirección: Ethan y Joel Coen / Elenco: John Malkovich, Tilda Swinton, George Clooney, Frances McDormand, Brad Pitt, David Rasche, J.K. Simmons, Richard Jenkins / Duración: 96 minutos

A esta altura de las circunstancias, me atrevo a decir algo que, seguramente, generará ciertas puteadas hacia mi persona, pero bueno, qué le hace una mancha más al tigre: para mí, los hermanos Coen han sido un poco sobrevalorados. Me cuesta decirlo, porque algunas de sus películas están entre mis favoritas (Miller's Crossing, Barton Fink, The Big Lebowski). Pero, si uno analiza toda su filmografía, se encontrará con una cantidad importante de títulos mediocres o meramente pasables. A saber: The Hudsucker Proxy, O brother where art thou? (Ok, no era mala, pero tampoco fue gran cosa), Intolerable cruelty, The ladykillers y ahora ésta, Burn after reading. Y eso es algo que no puede admitírsele a dos genios de la cinematografía. Y ni quiero entrar en la polémica sobre No country for old men, film laureado mundialmente al cual yo no le encontré la brillantez que tantos le han señalado (pero cuyo reconocimiento casi unánime me hace ubicarlo en un nivel superior).
Burn after reading se presenta como una oscura comedia, aunque las risas sean escasas (lo cual no es inherentemente malo, aunque en este caso sí). Osbourne Cox (John Malkovich) es un agente de la CIA, de temperamento iracundo, que luego de ser pasado a retiro decide escribir sus memorias. Por esas cosas del destino, el CD que contiene sus escritos termina en manos de dos ineptos empleados de un gimnasio (Brad Pitt y Frances McDormand), quienes deciden chantajear a Cox. Mientras, la esposa de Cox (Tilda Swinton) planea divorciarse de él, al tiempo que mantiene un romance con un inestable agente del Tesoro (George Clooney). Todos estos personajes y líneas narrativas, obviamente, se irán cruzando de distintas maneras.

La peli, como dije, se supone que es una comedia (negra), aunque poco de lo ocurrido genere mucha gracia. El problema principal es que todos sus personajes son despreciables, ya sea por su ineptitud, por su egoísmo o por su avaricia. Pero no hay ni uno de ellos con el que podamos sentir simpatía o empatía. Y los responsables principales de que esto sea así son los Coen, quienes mantienen una lejanía permanente con sus criaturas. Como si los mirasen desde arriba. De hecho, hay un par agentes de la CIA (interpretados por J.K. Simmons y David Rasche) que actúan como una especie de coro griego, analizando y juzgando desde la distancia las idas y vueltas de todos los personajes. Incluso nos enteramos de parte de lo sucedido por lo que ellos cuentan... No pude dejar de comparar este film con Lebowski. Aquel tenía personajes censurables en muchos sentidos, pero sus deficiencias eran tomadas de manera entrañable. Era evidente que los Coen sentían afecto por esos personajes (que además fueron magistralmente caracterizados), mientras que en este caso se desligan de lo ocurrido, actuando como meros relatores de los sucesos.
Las actuaciones son todo lo buenas que puede esperarse de semejante elenco, aunque sin grandes sorpresas. Malkovich haciendo de un intelectualoide calentón, Swinton de una perra fría y calculadora, McDormand de una neurótica que habla a mil por hora, Clooney de un atorrante seductor... El más destacable es Pitt, quien le otorga a su personaje la dosis justa de estupidez, sin exagerar nunca. Su Chad es un hueco, lisa y llanamente, y Pitt logra reflejarlo a la perfección, gracias a su mirada de perro perdido. También es destacable lo de Simmons y Rasche (sí, el querido Sledge Hammer), cuyos diálogos están resueltos con buen timing.

El film, como todos los de los Coen, es irreprochable en sus aspectos técnicos. Y los hermanos le otorgan al relato un buen ritmo, típico de sus mejores comedias. Y nadie más que yo ha disfrutado, en el pasado, de sus ironías y humor disparatado. Pero, en este caso, los elementos dramáticos (que los tiene en buena cantidad) y los cómicos no terminan nunca de cuajar. Y la poca relevancia de los personajes va desalentando el interés en lo que ocurre. Cabe hacer una mención especial para la música de Carter Burwell, cuyo tono dramático parece ir anunciando permanentemente un crescendo que, en definitiva, nunca se produce. El film avanza, acumulando sus distintas situaciones, pero las sumas de las partes no generan ningún valor agregado. Para cuando termina, uno no puede avitar preguntarse: "¿Y?".
En conclusión, es una película que está lejos de ser un desastre. Pero está a igual distancia de ser un gran film. Se trata, simplemente, de una película más. Una película más, de los hermanos Coen.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Meme

No soy muy afecto a engancharme en los (¿o las?) Memes. Pero, en este caso, se trata de la invitación de Alejandro, viejo y fiel colega blogger, así que no podía negarme. Además, el tema en cuestión merecía ser atendido.
Se me ha pedido que elija a las 10 actrices más lindas (o más fuertes, o que más me calienten) del cine; y luego hacer lo propio con las actrices de TV. Pero como soy un tipo jodido, sólo me meto con la parte del cine. Principalmente, porque no estoy mirando muchas series. Únicamente Lost, así que sólo tendría a Evangeline Lilly para proponer...
Así que bien, aquí van mis 10. Algunas surgieron instantáneamente, otras se me fueron ocurriendo. Seguramente dejé afuera a alguna que se merecía estar en mi lista, pero no la recordé en este momento... A las que quedaron afuera, mis más sinceras disculpas.
El orden es aleatorio.


Jennifer Connelly: ¿es necesario explicar por qué?


Scarlett Johansson: la única que le puede pelear el primer puesto a la Connelly.


Maribel Verdú: hace años que figura en mi top ten. No la iba a sacar justo ahora.


Jessica Biel: cuando la vi en La Masacre de Texas, su musculosa me inquietó mucho más que Leatherface...


Asia Argento: puro sex appeal. Medio machona. Pero por mí, que me pegue y me llame Marta. Qué lindos tatuajes que tiene...


Kate Beckinsale
: me resulta medio fría, pero es demasiado linda como para dejarala afuera.


Anne Hathaway: ese par de... ojos no podían faltar.


Diane Lane: es como un buen vino. Añejo y con buen cuerpo.


Salma Hayek
: un poco de sangre latina hacía falta. Y más si viene con esa delantera.


Rachel Weisz: linda, sexy e inteligente. Debe tener mal aliento...


Este fue mi humilde aporte al onanismo bloggeril. Que no se pierda esa sana costumbre... Ah, la posta del Meme no la paso. Ya les dije que soy jodido, ¿no?

viernes, 24 de octubre de 2008

¡Volvió el Jueguito de los Viernes! (27ª entrega)

Sí, señoras y señores. Cuando todos pensaban que ya no volvería nunca más, aquí está el clásico Jueguito de los Viernes. Todavía no se sabe con qué periodicidad será publicado. Y tal vez nunca se sepa. Él es así. Impredecible. Lo único concreto es que hoy está con nosotros. Así que a jugar se ha dicho.

La foto de hoy:


Las preguntas (todas referidas a actores del film de la foto):

1-Actor de la izquierda: 35 pts.
2-Actor de la derecha: 35 pts.
3-¿Qué actor tuvo una pequeña participación en famosa serie? Nombrarlo a él, a la serie y a su personaje: 40 pts.
4-¿A qué actor, y en qué película, le tiraban una copa de vino encima en un restaurant?: 45 pts.
5-¿Qué actor se hizo famoso por sus manías? ¿Por qué?: 35 pts.
6-¿Qué actor, y en qué film, tuvo un personaje que tenía el apellido de un crítico de cine? (nombrar también a ese crítico): 40 pts.
7-En un momento del film, un personaje va corriendo por un pasillo, gritando algo repetidamente, ¿Qué?: 40 pts.
8-¿Qué actor, y en qué film, hizo del padre de un conductor radial?: 40 pts.
9-Al protagonista, en un momento, le pegan una piña. ¿De qué se estaba jactando?: 40 pts.
10-¿En qué película del mismo año suena un tema de Van Morrison? ¿Cuál?: 40 pts.


Las reglas:

No se pueden contestar más de 3 preguntas por persona.
No se puede arriesgar más de una respuesta, por vez, a una misma pregunta.
Responder todo lo que se pregunta en cada caso. Si está incompleta, la respuesta no cuenta.
Si alguna pregunta tiene más de una posible respuesta correcta, sólo sirve la que yo pensé.

Volvió el Jueguito nomás... El regreso de El Gran DT, un poroto...

sábado, 18 de octubre de 2008

Hablando de madres...

Voy a hacer algo que hasta ahora nunca hice: reponer un viejo posteo. Como se viene el Día de la Madre, aprovecho para publicar nuevamente este top five de madres terribles del cine. Y como fue uno de mis primeros posteos, no creo que haya sido leído por mucha gente. Además, dada mi vagancia mental actual, está bueno esto de refritar cosas viejas.
¡Feliz Día a todas las mamás!

1) Psicosis (Psycho, 1960)

Alerta de deschave (si no viste la peli, no leas más).
Está bien, acá la mamá está muerta, pero muy viva en la cabeza del flaco. Y es una de las “madres” más famosas en la historia del cine, además de un clásico inoxidable. Imitada y parodiada incontables veces, esta obra maestra de Alfred Hitchcock cuenta con el inigualable Anthony Perkins en la piel de Norman Bates, un encargado de hotel que hace todo lo que su madre le dice, o lo que él cree que le dice...


2) Mamita Querida (Mommie Dearest, 1981)

Biografía sobre Joan Crawford en la que se muestra cómo la famosa actriz era una chiflada que vivía torturando mentalmente a su pequeña hija. La interpretación de Faye Dunaway en el rol principal es tan exagerada que casi arruinó su carrera. Sin embargo, muchos cinéfilos la tienen como una de sus actuaciones favoritas, aunque sea por su extravagancia gestual.


3) Tira a Mamá del Tren (Throw Momma from the Train, 1987)

Le primera (y, tal vez, mejor) película de Danny DeVito como director es una comedia negra en la cual el petiso hace de un looser total, aspirante a escritor, que vive atormentado por su demandante madre (Ann Ramsey, memorable). Para terminar con su sufrimiento, DeVito intenta inmiscuir a su profesor de literatura (Billy Crystal) en un plan para matarla, con los esperables enredos complicando la trama. Una joyita.


4) Ambiciones Prohibidas (The Grifters, 1990)

En un policial en el que todos los personajes son estafadores de la más baja calaña, Anjélica Huston se destaca como la peor de todas. Aquí es la seductora madre de John Cusack, con quien mantiene una inquietante e inusual relación madre-hijo. Sólo digamos que, por guita, esta gente es capaz de cualquier cosa, sin importar los lazos sanguíneos. Otra joya, dirigida por Stephen Frears.


5) La Nona (1979)

En este clásico del grotesco argentino (escrito por Roberto Cossa), Pepe Soriano hace su papel más recordado como una insaciable abuela que no para de comer. Mientras tanto sus hijos, en la ruina económica absoluta, buscan la manera de satisfacerla sin morir ellos en el intento. Una de las sátiras más redondas del cine nacional, dirigida por Héctor Olivera.

martes, 14 de octubre de 2008

¡¡Ojo al Parche cumple un año!!

Así es. Hoy, 14 de octubre de 2008, este humilde blog cumple un año de vida. Pensé en organizar una fiesta en un pelotero, pero como es martes, no daba...
Antes que nada, quiero agradecer a todos los que le han dado a este blog una razón de ser. Porque si bien uno escribe para expresarse, esta expresión cobra sentido cuando es recibida por otros. Y esos otros, por suerte, son cada vez más. De a poquito, el número de visitantes del blog ha ido creciendo. Pero lo más importante no es la cantidad, sino la calidad. Y debo decir que a través de este medio conocí a mucha gente muy valiosa. Tanto aquellos con los cuales coincidimos en casi todo, como otros con quienes a veces "chocamos". Pero la sangre nunca llega al río... Y el intercambio siempre es fructífero. La verdad, tengo ganas de nombrar a muchos. A todos los que fielmente pasan por aquí y dejan sus opiniones y comentarios. Pero no quiero pecar de injusto y dejar afuera a alguno. Ustedes bien saben si son merecedores de mi agradecimiento. Bah, si están leyendo estas palabras, sin duda lo son.
El Google Analytics me señala que durante este año he recibido unas 22600 visitas, de parte de unos 10200 visitantes únicos. Pero, como dije, esto es secundario. Primero, porque muchas visitas caen de casualidad. Y así como vienen, se van. Y, segundo, porque lo importante son los nombres. Esos que no quiero decir, pero que interiormente tengo bien grabados. A todos Ustedes, entonces, mil gracias.
¡Aguante Ojo al Parche, carajo!

domingo, 12 de octubre de 2008

Domingo de lluvia

Días como estos no dan para mucho más que tirarse a mirar películas. Y seré un hijo de puta, pero a mí estos dos me siguen haciendo cagar de risa. Quienes hemos crecido mirando sus películas, les guardamos un gran cariño. Este segmento es de una de sus obras cumbres, Expertos en pinchazos.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Hellboy II: el Ejército Dorado


Título original: Hellboy II: the Golden Army (USA/Alemania, 2008) / Dirección: Guillermo del Toro / Elenco: Ron Perlman, Selma Blair, Doug Jones, Jeffrey Tambor, Luke Goss, Anna Walton, John Hurt / Duración: 120 minutos

Pasaron cuatro años desde la primera entrega de Hellboy. Y si bien no es un período de tiempo muy importante, lo que ocurrió en el medio sí lo fue. Su director, Guillermo del Toro, pasó de ser visto como un buen director de ciencia ficción a ser considerado un respetado autor. Esto fue gracias a El laberinto del Fauno, film con el cual del Toro se ganó el elogio unánime de la crítica, además de un puñado de premios en todo el mundo. Entonado por todo esto, para la continuación de la historia basada en el comic de Mike Mignola, del Toro se pudo dar el lujo de dar rienda suelta a toda su imaginación, sin ataduras. Y tal vez no haya logrado una obra maestra del cine fantástico, pero sí una muy buena muestra del género que, posiblemente, sea mejor que su antecesora.

La historia comienza con un flashback en el que se muestra al profesor Broom (John Hurt) leyendo una fantasiosa historia a un Hellboy preadolescente. El relato en cuestión habla sobre la lucha entre los hombres y la imaginaria raza de los elfin. El rey de estos últimos, Balor, manda a crear un ejército de seres mecánicos invencibles para luchar contra los hombres. Pero luego de la cruenta lucha, y de miles de muertes, el rey, apesadumbrado, decide firmar la tregua con los humanos. Como muestra de confianza, Balor entrega a los hombres un tercio de la corona mágica mediante la cual se controla a este ejército, quedando las otras dos partes bajo sus dominios. Este acuerdo es aceptado por todos menos por el hijo del rey, el Príncipe Nuada, quien es entonces exiliado del reino para siempre... Pero esta supuesta fábula que el padre le leyó a Hellboy de pequeño demuestra ser bien real, ya que el príncipe Nuada reaparece en el mundo actual para recuperar los tres pedazos de corona y así despertar al Ejército Dorado, con el objetivo de acabar finalmente con la humanidad. Será tarea de Hellboy y sus compañeros detenerlo.

Lo primero que se observa en la película son ciertas diferencias con respecto a la primera. El personaje de Hellboy ha sufrido un cambio bastante notorio en cuanto a su tono. No, no hablo del color. Sigue siendo rojo... Pero hablo de su actitud. Mientras que en la primera entrega era un personaje más taciturno y melancólico (hecho acrecentado por la muerte de su padre), ahora aparece como más jovial e irresponsable. Casi como un adolescente. Esto afecta a toda la película, que en más de un tramo parece más una comedia costumbrista que un comic. Dentro de ese estilo se muestra la conflictiva relación entre Hellboy y Liz Sherman (Selma Blair), quienes conviven ya como pareja, pero cuyos fuertes temperamentos los llevan a tener permanentes roces, más allá del amor que sienten el uno por el otro. Este mix entre comedia y comic a veces no termina de cuajar del todo, y puede ser considerado como uno de los puntos débiles de la película.

El otro aspecto que puede ser visto con cierto recelo es el guión del film, el cual parece tomar elementos ya vistos en otros lugares. Por un lado, hay una clara influencia de El Señor de los Anillos. La historia de una corona divida en tres partes y cuya unión le permitirá a quien la tenga liderar a un ejército invencible para dominar al mundo tiene evidentes influencias de Tolkien. Pero también pueden encontrarse semejanzas con X-Men, especialmente cuando se muestra el choque entre los seres humanos y los seres fantásticos, haciendo hincapié en la intolerancia del hombre hacia lo distinto. Y hasta pueden encontrarse también contactos con Hombres de Negro, específicamente en la locura inicial vista en el Bureau de Investigaciones Paranormales, lleno de estrafalarios seres que generan toda clase de destrozos.

Pero por encima de todos los reparos que puedan hacerse prevalece la visión de del Toro, cuya creatividad e imaginación visual elevan a la película por encima de la media habitual. En las distintas criaturas fantásticas que aparecen en el film se nota la mano del hombre que estuvo detrás de El Fauno. No se trata sólo de una acumulación de seres extraños y situaciones bizarras, sino de una visión integral de un mundo mágico. En ese sentido, la película está atravesada por una indudable belleza. Y también por un gran romanticismo, no sólo en la historia de Hellboy y Liz, sino en la de Abe Sapien, esa mezcla de hombre y pez que encuentra en la Princesa Nuala la posibilidad de amar por primera vez en su vida. Con todos estos ingredientes, del Toro termina logrando que, cuando llega el momento del clímax, el desenlace tenga la fuerza necesaria.

Como dije al principio, no es una obra maestra. Pero teniendo en cuenta el nivel de muchas superproducciones de Hollywood y, especialmente, de las continuaciones, se trata de una película que vale la pena ver, no sólo por su aspecto visual sino también por su alma. Guillermo del Toro demuestra pertenecer a un selecto grupo (del que podemos nombrar a Tim Burton y Peter Jackson) que, más allá de cualquier efecto especial, sabe cómo hacernos vivir la magia del cine. Creo que no es poco.

Hellboy II se estrena en Argentina el 9 de octubre.


domingo, 5 de octubre de 2008

Momentos musicales (en filmes que no lo son)

Saben que no soy muy amante de los musicales. Y tampoco suelo disfrutar cuando en una película "normal" los personajes se ponen a cantar, como ocurría en La boda de mi mejor amigo (¡Puaj!). Sin embargo, hay películas en las cuales los momentos musicales sí funcionan. O al menos, funcionan para mí. Aquí les dejo tres ejemplos de mis momentos musicales preferidos (en filmes que no son musicales).

El reportero (Anchorman: the legend of Ron Burgundy, 2004)

En esta comedia increíble, Will Ferrell interpreta a Ron Burgundy, un arrogante reportero de los 70s. Cuando debe explicarle a su inepto grupo de compañeros qué es el amor, no se le ocurre mejor manera de hacerlo que entonando esta canción. Un gran momento dentro de una película llena de ellos.


Tiempos violentos (Pulp Fiction, 1994)

Esta escena es ya un clásico. Vincent Vega (John Travolta) debe sacar a pasear a Mía Wallace (Uma Thurman), la esposa de su jefe mafioso, y terminan participando en un concurso de baile en un restaurant. Sin decir una palabra, ambos se están seduciendo al ritmo del twist. Y de la manera más cool imaginable.



Perdidos en Tokyo (Lost in translation, 2003)

Bob Harris (Bill Murray) se vale del karaoke para dejarle en claro a Charlotte (Scarlett Johansson) sus sentimientos, en uno de los tantos sutiles momentos de este gran film.

martes, 30 de septiembre de 2008

Espejos siniestros


Título original: Mirrors (USA/Rumania, 2008) / Dirección: Alexandre Aja / Elenco: Kiefer Sutherland, Paula Patton, Amy Smart / Duración: 110 minutos

Mirrors es una nueva remake norteamericana de una película de horror oriental (¿cuántas van ya?), en este caso del film coreano Into the mirror. La verdad, no vi la original, así que no puedo hacer comparaciones. Pero estoy bastante seguro de que esta nueva versión no mejoró a la anterior en ningún sentido.

Ben Carson (Kiefer Sutherland) es un ex detective de la policía que, luego de haber sido retirado de la fuerza por un desafortunado incidente, está tratando de reencauzar su vida. Separado de la madre de sus dos hijos, y recuperándose de su adicción al alcohol, necesita un trabajo estable que le posibilite salvar su matrimonio. Así, consigue empleo como guardia nocturno en un viejo centro comercial, clausurado desde hace años luego de un terrible incendio. Pero aquel viejo edificio esconde un secreto que se le irá revelando a Ben, poniendo en riesgo no sólo su vida, sino la de sus seres queridos.

A ver... ¿Por dónde empezar? Ah, sí: la película es muy mala. La historia no sólo carece de lógica (la cual siempre es importante, aun para un film de horror), sino que no logra jamás interesar al espectador. Esto es por varios motivos: personajes poco delineados, diálogos ridículos, suspenso mal trabajado... Como culpable de casi todo esto se puede señalar al director francés Alexandre Aja, también coguionista del film. Aja se hizo de un nombre en el mundo del cine de terror gracias al film Alta Tensión (2003), una verdadera orgía de sangre y desmembramientos varios que puso a los amantes del gore de parabienes. Luego dirigió otra remake, The hills have eyes, en la cual también se despachó con unas cuantas escenas truculentas que lo elevaron a la categoría de genio entre muchos fanáticos del terror. Mirrors es una película diferente, que apela más al terror de suspenso que al sensacionalista, y allí es donde más naufraga. Ojo, la peli tiene su par de escenas (muy) sangrientas en las que Aja despliega toda su retorcida imaginación, pero en comparación con Alta Tensión, esto es los Backyardigans.

El tema de los espejos viene a cuento porque a través de ellos se van manifestando las distintas apariciones y visiones que irán llevando a Ben al borde del ataque de nervios, obligándolo a buscar una explicación y un desenlace. Lo malo de la historia es que, como dije, nada de lo que ocurre tiene un desarrollo o un sentido muy claro. Las situaciones van desde lo confuso a lo poco interesante, y el relato se va haciendo cada vez más pesado. No hay ninguna base dramática que sustente lo sucedido. Y los momentos de suspenso se terminan valiendo de recursos muy trillados (la aparición repentina de una paloma, puertas que se cierran, reflejos inesperados, etc). En fin, todo muy, muy previsible.

Con el éxito de la serie 24, no es probable que a Sutherland le falte trabajo o dinero, por lo cual llama la atención no sólo que haya decidido protagonizar este bodrio, sino también financiarlo. Quién sabe. Estaría aburrido...

La verdad, no se me ocurre mucho más para agregar sobre este film. No voy a decir “no lo vean”, porque no me gusta hacer ese tipo de recomendaciones. Queda en Ustedes. Aunque creo que los Damiancitos hablan por sí solos...

Mirrors se estrena en Argentina el 2 de octubre.