

Una vez en EEUU, Zohan comienza a trabajar en una peluquería de una chica palestina, y pronto se convierte en una verdadera sensación entre la clientela femenina. Pero no sólo por sus dotes como peluquero, sino por sus dimensiones como amante. Digamos que el tipo atiende a las mujeres en doble turno... Una mezcla entre Roberto Giordano y Rocco Siffredi. Eso sí, sus clientas son exclusivamente mujeres de 60 años para arriba. Pero la filosofía masculina de Zohan es que no hay que despreciar a ninguna mujer... Con su repentino éxito, todo parece marchar bien pare él. Incluso parece conocer, finalmente, las mieles del amor. Pero, como era de esperar, no le será tan fácil escapar de su pasado.
Debo decir que la película no arranca bien. Sus primeros 10 minutos son un compendio del humor más básico imaginable. Una seguidilla de gags de un nivel preadolescente que me hicieron presentir dos horas de tortura neuronal. Por suerte, el film luego abandona un poco este estilo (si bien habrá varios chistes tontos, en especial visuales, a lo largo de la película) para dar lugar a un humor más crudo y vulgar. No sólo la película es muy guarra desde lo sexual, sino que tiene muchos chistes relacionados a la temática palestino-israelí. Eso sí, los personajes son terriblemente estereotipados, en especial los árabes. Y si bien la película juega mucho (deliberadamente) con estos lugares comunes, estará en cada espectador el aceptar la simplificación de una temática tan compleja. Otro punto que nos puede resultar bastante chocante es la visión tan yanqui de todo. Estados Unidos es la tierra de los sueños, en la cual las personas se refugian para empezar de cero y donde logran transformarse en seres más buenos. Pero, como dije, esta es una comedia de trazo grueso, cuyo objetivo principal no es analizar en profundidad estos temas, sino valerse de ellos para armar una historia cómica. Además, algo de crítica tiene la peli: el verdadero villano de la historia termina siendo un yanqui.

Hay dos cosas de Sandler que habitualmente me molestan. Por un lado, su humor muy simple. La suya es siempre una perspectiva adolescente de la vida, y desde allí crea sus personajes y aborda sus historias. Sería el camino inverso al de Will Ferrel, quien suele terminar en el chiste tonto pero lo construye a partir de una mirada más crítica y analítica. Lo otro que me perturba de Sandler es la moralina y el sentimentalismo que afloran en todas sus comedias (Click, Locos de ira, Un papá genial, etc.). Y Zohan posee su cuota de moraleja políticamente correcta en favor de la paz. Pero cuando finalmente se produce el inevitable momento “sensiblero”, éste está matizado dentro de una situación bastante delirante. O sea, no jode tanto. Sandler, co-autor del guión, tuvo la inteligencia de convocar al omnipresente Judd Apatow para que colabore en la historia, lo cual debe haber ayudado bastante.
En cuanto a las actuaciones, Sandler está más gracioso y, sorprendentemente, medido que de costumbre (dentro de los límites de un personaje que es exagerado de por sí). Turturro (quien debe ser amigo porque actúa en muchas pelis de Sandler) hace de taquito su papel de terrorista exacerbado. Y, para mí sorpresa, quiero destacar también a Rob Schneider (habitual protegido de Sandler), quien está muy cómico y bien caracterizado como un taxista palestino que tendrá un importante rol en la historia.
En fin, como dejé en claro, se trata de una comedia que dependerá de distintos factores para poder ser disfrutada. Será una cuestión de gustos, sin duda. Haciendo caso a lo que yo mismo planteé recientemente, traté de enganchar la onda de la peli desde un principio. Y logré hacerlo. Ojo, la película es lo que es. No esperen sofisticación ni busquen segundas lecturas. Así que véanla con las precauciones del caso. No creo que pase a engrosar mi videoteca, pero me entretuvo bastante.
Los ingleses tienen una larga tradición en el policial negro. Películas como The long good friday, Mona Lisa, Layer Cake y hasta Snatch, por nombrar algunas, han retratado memorablemente el submundo del hampa, aquel en el que se mueven ladrones de poca monta y personajes marginales. Bestia salvaje (Sexy beast, 2001), con su mezcla de suspenso, violencia y humor negro, se insertó rápidamente en la historia grande del género.
Instalado cómodamente en España, Gal es un ex ladrón inglés que, habiendo acumulado suficientes botines (y luego de pasar varios años en la cárcel) renunció a la vida delictiva para disfrutar de lo “ganado”. Pero no es tan fácil retirarse de la vida del crimen... De la nada, un buen día llega Don Logan (Ben Kingsley), un ex compañero de tropelías, quien viene a convencer a Gal de participar de un robo a un banco londinense. Gal, desde ya, declina amablemente la oferta. El único inconveniente es que Don no es de las personas que aceptan un no como respuesta. Un personaje violento y abusivo, Don se va poniendo cada vez más insistente e iracundo ante la negativa de Gal. Así, su presencia comienza a transformarse en una pesadilla, no sólo para Gal, sino para su esposa Jackie y para la pareja de amigos que vive con ellos.







