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miércoles, 23 de enero de 2008

¡Estalló el verano! (se derriten las neuronas)

Hay un fenómeno veraniego que siempre me llamó la atención. Llega esta época y, como parte del combo estival, aparecen decenas de obritas de teatro “picarescas”, totalmente pedorras, protagonizadas por una manga de personajes impresentables. Y lo más sorprendente es que tienen bastantes seguidores. Y ya ni siquiera hablo de una revista del tipo Artaza o Cherutti. No, eso es Hamlet... Hablo de espectáculos en los que se juntan un cómico de cuarta con dos gatos televisivos para hacer la nada misma. ¡Y la gente va a verlos! El otro día estaba mirando por la tele una nota a Graciela Alfano y Matías Alé (sí, ya sé, me estoy zarpando de cultura), y decían que todas las noches llenan las localidades de no sé qué teatrito... Si es verdad, y a no ser que sea una sala con capacidad para ocho personas, no entiendo cómo pueden lograrlo. Y miren que las entradas de estos espectáculos no valen 5 mangos. Ninguna debe bajar de los 30 ó 40 pesos.
¿Por qué ocurre esto? ¿Qué pasa en verano? ¿El calor nos calcina las neuronas? ¿No tenemos nada mejor que hacer que ir a ver a tres gatos intentando hilvanar dos pasos de baile y a un nabo contando chistes malos y guiñándonos el ojo? Siempre me pregunté quién puede ir a ver shows del estilo “Encremame los buñuelos” o “Juguemos a la basurita”.
Ojo, no creo que todo en la vida sea Les Luthiers y Monty Python. Les soy sincero, yo veo una película de Olmedo y Porcel y también me cago de risa un rato. Pero ahí juega bastante el cariño y la nostalgia. Son como dos viejos amigos a los cuales está bueno visitar cada tanto. Pero esto es otra cosa. Esto es elegir una noche para salir, perder dos horas de tu vida (de tus vacaciones) y gastarte unas monedas en una cosa totalmente descerebrada, armada con dos mangos y por gente sin talento ni preparación. Te aseguro que sobre la peatonal de cualquier ciudad balnearia encontrás mejores artistas laburando.
¿Alguno de Ustedes concurrió a una obra de estas? No es para juzgar, desde ya, sino para saber cómo fue la experiencia. Porque yo estoy prejuzgando que son una cagada. Tal vez me equivoque... Aprovecho, también, para preguntarles a mis ilustres visitantes de otros países, ¿allá también ocurre el mismo fenómeno? ¿En sus regiones también, con la llegada del verano, se reproducen estas obras teatrales de ocasión? ¿O es algo 100% argentino? No me digan que es otro gran invento argento. Que es otra de nuestras grandes costumbres argentinas. De ser así, para este caso, mi costumbre argentina es decir "¡NO!".