sábado, 2 de mayo de 2009

Hijo de tigre

Una de las películas aun sin estrenar que está generando más prensa previa es Moon, protagonizada por Sam Rockwell. El film, futurista, cuenta la historia de un astronauta que es enviado a una misión de tres años en la luna, con la única compañía de la computadora de la base (cuya voz es la de Kevin Spacey). Cuando el astronauta está cerca de finalizar su difícil misión, ocurre un singular y desconcertante hecho.
El título de mi posteo viene a cuento porque este es el debut en la dirección de Duncan Jones, quien es ni más ni menos que el hijo de un tal David Bowie. Y según lo que cuentan quienes ya vieron el film, parece que el muchacho heredó algo del talento de su notable padre.
En USA se estrena en junio. Aquí el avance.

sábado, 25 de abril de 2009

The Visitor


Título original: The visitor (USA, 2008) / Dirección: Thomas McCarthy / Guión: Thomas McCarthy / Elenco: Richard Jenkins, Haaz Sleiman, Danai Jekesai Gurira, Hiam Abass
/ Duración: 104 minutos

Los detractores del cine norteamericano suelen tildarlo de frívolo, artificial, esquemático e infantil, entre otras cosas. Y en gran medida, tienen razón. Una buena parte del cine "industrial" hollywoodense suele ofrecer productos de consumo rápido que apuntan al mercado adolescente, dejando poco lugar para al cine adulto. Pero USA también tiene una historia muy rica de cine serio y comprometido. De cine independiente, tanto monetaria como ideológicamente. Cine de historias y de personajes. Existe una larga línea de realizadores que han sabido contar historias simples pero trascendentes. Con The Visitor, su segundo largometraje, el actor y director Thomas McCarthy se confirma, orgullosamente, como heredero de esta escuela.

Walter es un apático profesor de economía que vive una existencia rutinaria. Habiendo enviudado hace un tiempo y con su único hijo viviendo en otra ciudad, pasa sus días dictando una cátedra que sabe de memoria y dejando pasar su tiempo libre de forma monótona. Un día le piden que asista a una conferencia en Nueva York para dar una charla. El tipo, a regañadientes, acepta ir. Además, tiene un departamento allí, al cual hace bastante que no va, por lo que no tendrá problemas de hospedaje. El tema es que cuando llega al departamento encuentra a una pareja de inmigrantes allí instalada. Y si bien la primera reacción es de rechazo, al enterarse luego que ellos fueron estafados, decidirá dejarlos quedarse y compartir el departamento. Así, generará con ellos un vínculo que le cambiará la vida profundamente.
Tarek, el hombre de la pareja, es sirio, mientras que Zainab es senegalesa. Él es percusionista, y se gana la vida tocando en la calle y en pequeños bares junto a su grupo de jazz. Y gracias a él Walter aprenderá a trascender su inexpresividad, conectándose con partes de su ser que desconocía, o que tenía adormecidas.

Si bien la película puede parecer que aborda temáticas familiares, lo hace eludiendo sabiamente los lugares comunes. Es un film simple en superficie pero que toca fibras muy profundas. Un film que se atreve a mostrar las secuelas del 11 de septiembre desde una perspectiva poco transitada por el cine norteamericano: la de los inmigrantes. Muestra de qué forma la paranoia generada por los ataques terroristas llevó a que el estado yanqui se maneje de manera brutal con todo aquel que no sea ciudadano de ese país. El director maneja la trama sutilmente, sin necesidad de aleccionar al espectador ni de recurrir a golpes bajos para que se entienda el mensaje. Y así, como quien no quiere la cosa, nos va enganchando emocionalmente con todo lo que ocurre hasta el último minuto.
Richard Jenkins es de esos actores a los que hemos visto infinidad de veces sin saber su nombre. Uno de esos tantos Héroes Anónimos que sirven para completar elencos, otorgando siempre solvencia en roles secundarios. Pero aquí, el director lo eligió para protagonizar su historia. Y vaya si acertó con su elección. La actuación de Jenkins es exacta, justa. Nada le sobra ni le falta. Alejado de cualquier exageración, con su presencia serena y algo abatida, se carga la historia de principio a fin. Es realmente agradable ver que los Oscar hicieron justicia con su nominación.
En conclusión, un film cuya historia y personaje central se quedan con uno un buen rato luego de terminado. Sin dudas, de lo más destacado en venir de USA en el 2008.

The visitor se estrenaría en Argentina en abril (a confirmar)

domingo, 19 de abril de 2009

Lo nuevo de Spike Jonze: Where the wild things are

Y pasamos de Charlie Kaufman a uno de sus compañeros creativos, el señor Spike Jonze. De hecho, esta será la primera película que haga en no estar basada en un guión de Kaufman (es increíble que recién sea su tercera peli como director).
Basada en un clásico libro para chicos, Where the Wild Things are es la historia de un niño desobediente que crea su propio mundo imaginario. El film está protagonizado por el novato Max Records, y cuenta además con las actuaciones de Catherine Keener (veterana del mundo Jonze-Kaufman), Mark Ruffalo, y las voces de James Gandolfini, Forest Whitaker, Catherine O'Hara y Paul Dano.
No sé si es porque me entusiasma el director, o porque desde que soy padre tengo el corazón más permeable, pero el trailer me gustó mucho. Al menos, da la impresión de que Jonze se regodea en su inventiva visual.
Tiene estreno supuesto en Argentina para el 22 de octubre de 2009.
Les dejo el avance:

martes, 14 de abril de 2009

Synecdoche, New York


Título original: Synecdoche, New York (USA, 2008) / Dirección: Charlie Kaufman / Elenco: Philip Seymour Hoffman, Catherine Keener, Samantha Morton, Michelle Williams, Tom Noonan, Emily Watson, Jennifer Jason Leigh, Hope Davis, Dianne Wiest
/ Duración: 124 minutos

Hay películas que desafían cualquier lógica y expectativa previa. Que nos descolocan. Que nos confunden. Que nos dan bronca y placer a la vez. Y que rechazan un análisis “objetivo” mediante el cual aplicarles una escala de valores. Es el caso de Synecdoche, New York, el debut como director del singular guionista Charlie Kaufman (¿Quieres ser John Malkovich?, El ladrón de orquídeas, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos). Un film tan inclasificable y distinto, que me resulta imposible juzgarlo como a cualquier otro.
Voy a hacer un intento por contar algo de la trama. Caden Cotard (Hoffman) es un director de teatro que está en un momento complicado de su vida, estrenando una obra y en plena crisis con su mujer (Keener), una reconocida artista plástica. Un día ella viaja a Berlín, llevando a la pequeña hija de ambos, para presentar una muestra. El tiempo pasa, y el viaje se prolonga. Mientras, Caden recibe un premio en dinero por sus logros artísticos, el cual decide utilizar para montar una nueva obra. Adquiere entonces un gran depósito abandonado, con la idea de recrear allí la vida tal cual sucede en el mundo exterior. Su objetivo es lograr una representación fiel y honesta de la realidad. Así, comienza a edificar esta obra, la cual se irá volviendo, con el paso del tiempo, más compleja (al igual que la película), llegando a confundirse con la vida real. Lo insólito, es que la obra está en permanente etapa de desarrollo y ensayo. Los años pasan, y nunca es realmente estrenada al público. Mientras, Caden guia como si fuera un dios todo lo que ocurre allí. Cada persona de la vida real de Caden tiene su equivalente en la obra. Él mismo tiene, incluso, a un actor interpretándolo. Y realidad y ficción se chocan constantemente.

Como dije, le peli va haciéndose más difícil a medida que avanza. Se vuelve cronológica y espacialmente difusa. Juega con realidades paralelas. De hecho, Kaufman ya demostró en el pasado su interés en borrar los límites entre ficción y realidad. En ¿Quieres ser John Malkovich?, donde el título ya lo dice todo. O en El ladrón de orquídeas, en la que el personaje protagónico era el propio Kaufman (interpretado por Nicolas Cage). Otro aspecto recurrente en su obra es la fortaleza de los personajes femeninos. En Synecdoche, el protagonista se relaciona principalmente con mujeres. Y todas son mucho más fuertes e independientes que él. No es de extrañar, en este contexto, que el elenco femenino sea realmente notable. Están aquí varias de las actrices más interesantes de la actualidad. Y al frente está Hoffman, un actor al que siempre vale la pena ver, interpretando a esa pila de traumas y síntomas clínicos que es Cotard.

Debo admitir que el film me dejó muchos más interrogantes que certezas. Incluso, no terminé de definir si me gustó o no. Por eso me niego a darle una puntuación. Lo cierto es que es una obra que hay que ver. Y que merece reconocimiento por su riesgo artístico. No sólo creo que vale la pena verla, sino que considero necesario verla más de una vez. No porque sea buena, sino porque es imposible apreciar todo lo que tiene para ofrecer de una sola vez. Tiene tantos elementos surrealistas y tanta hipertextualidad que una vez no alcanza. Excitante, confusa, cómica y trágica a la vez, Synecdoche es de esas películas que se quedan con uno. Y que te dejan pensando. ¿Obra maestra o sarta de incoherencias? Tal vez algún día me decida. Tal vez después de verla cuatro o cinco veces más... De lo que estoy seguro es que mientras haya tipos como Kaufman filmando, el cine nunca va a correr el riesgo de estancarse.
Synecdoche, New York se estrenaría en Argentina en septiembre de 2009.

martes, 7 de abril de 2009

Gran Torino


Título original: Gran Torino (USA, 2008) / Dirección: Clint Eastwood / Elenco: Clint Eastwood, Bee Vang, Ahney Her, Christopher Carley
/ Duración: 116 minutos

Gran Torino es, en todo sentido, una clásica película de Clint Eastwood. Clásica por su personaje central, por su estilo narrativo y por la forma en que presenta sus conflictos. Es un film que reúne lo mejor y, en menor medida, lo peor de este actor/director a quien, a esta altura, aceptamos como a un viejo tío, perdonándole sus ocasionales faltas.
La película cuenta la historia de Walt Kowalski, un hosco jubilado, veterano de la guerra de Corea, que acaba de enviudar. Típico representante de la “vieja escuela”, pasa sus días viendo con disgusto cómo su barrio se ha venido abajo, invadido por las peleas entre bandas callejeras de distintas etnias. Walt es un tradicionalista, y el hecho de que haya tantos inmigrantes viviendo alrededor suyo, por más que la mayoría sean honestos, le pone los pelos de punta. Así es que mira con recelo a sus vecinos de al lado, una pacífica familia Hmong (una etnia asiática). Entre los integrantes de esta familia está Thao, un introvertido adolescente que es tentado para formar parte de la violenta pandilla de su primo. Luego de una trifulca entre la pandilla y la familia, que culmina en su propio jardín, Walt termina enfrentándose a los inadaptados, iniciando así una relación con Thao y con su hermana, Sue, y ganándose el (no buscado) reconocimiento de sus vecinos orientales.

La historia tiene varios puntos en común con otros filmes de Eastwood, en especial Million Dollar Baby. En aquella, el personaje de Clint también era un viejo cascarrabias y huraño, que cargaba con varias culpas del pasado que necesitaba exorcizar. En ambas cintas aparece la figura de un cura (a quien el protagonista trata con desdén) que intenta redimirlo de sus pecados. Y, como en Baby, aquí también el viejo genera un vínculo con alguien mucho más joven por quien termina logrando un sentimiento de afecto y responsabilidad.
Se ha alabado mucho la maestría de Eastwood como narrador. Y lo cierto es que el tipo tiene una claridad conceptual notable a la hora de contar sus historias. En lo narrativo, a sus filmes no les sobre ni les falta nada. Clint sabe qué quiere contar y cómo lo quiere contar. Donde sí puede encontrarse más tela para criticar es en el planteamiento de sus tramas. Las películas de Eastwood, y ésta no es la excepción, suelen simplificar bastante sus conflictos. Clint no conoce de sutilezas a la hora de dejar en claro quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Aplica una visión maniqueísta de las cosas. Esto determina que muchos personajes secundarios sean unidimensionales (en este caso, sus hijos, nueras y nietos), y que algunas situaciones tengan el peso dramático de un capítulo de Brigada A. Pero esto forma parte de su modo de narrar, y es uno de los aspectos que explica por qué sus historias son tan inmediatas y accesibles.

Creo que Gran Torino es una de esas películas que no resisten un análisis frío y desinteresado. Verlo a Eastwood interpretando, tal vez por última vez, a ese personaje que hemos venido viendo envejecer los últimos 35 años, genera una indudable afinidad. Además, el guiño con el espectador es permanente, especialmente desde el humor con el que Clint se toma al personaje. Está bien, el tipo, como realizador, tiene sus mañas. Pero él es así. Como Kowalski, es de la vieja escuela. Es una clase de cineasta en vías de extinción. Y a él también le gusta tener su jardín ordenado, limpio y libre de invasores. Capaz no te gusten todas las plantitas que tiene. Pero que lo tiene bien cuidado, nadie lo puede negar.

martes, 31 de marzo de 2009

Directores: Jim Jarmusch

Jim Jarmusch es uno de los “padres” del cine independiente norteamericano moderno. Su estilo despojado, con una narrativa morosa, personajes apáticos pero atractivos y un subyacente sentido del humor, marcó el camino para un gran número de cineastas, no sólo en USA, sino en el mundo entero (incluida la Argentina). Y a pesar de que ha ido expandiendo su alcance, sigue siendo uno de los autores más personales e identificables del cine norteamericano.
Los filmes de Jarmusch hacen un retrato profundo, sutil y afectivo de los antihéroes. De personajes que están al margen de la sociedad, o al menos de los cánones impuestos por la industria del cine. Son historias pequeñas, lentas y minimalistas en las que, en apariencia, “no pasa mucho”. Los diálogos y las actuaciones suelen ser relajadas, carentes de cualquier afectación o búsqueda efectista. Sus relatos trabajan más por acumulación de situaciones que por una línea narrativa clara.
Un aspecto que le fascina abordar a Jarmusch (quien estudió literatura además de cine) es el choque y la mezcla entre culturas. En casi todos sus filmes hay personajes de distintas nacionalidades, que no sólo interactúan sino que se apropian de elementos de otras culturas.
Jarmusch es amigo de muchos músicos (John Lurie, Tom Waits, Iggy Pop). Esto lo ha llevado no sólo a dirigir video clips, sino también a elegir a estos artistas para protagonizar varios de sus filmes. Además, junto a algunos de ellos formó "Los Hijos de Lee Marvin", una supuesta sociedad secreta integrada por personas que comparten el hecho de ser físicamente parecidas al actor Lee Marvin (Jarmusch, Nick Cave, Waits, Iggy Pop). Se reúnen a ver películas de ese actor. Una locura, bah...
A continuación, filmografía destacada de este gran director:

Stranger than Paradise (1984)
Extraños en el Paraíso, con la que ganó la Camera d'Or en Cannes, se centra en dos amigos, medio vagos, apostadores y jugadores de cartas. Un día llega de Hungría la prima de uno de ellos y se acopla a su disipado estilo de vida. Al espectador poco atento, le puede parecer que no pasan muchas cosas. Una pequeña gran película, filmada en blanco y negro, con un presupuesto bajísimo (buena parte del film se desarrolla dentro de un departamento). Un momento clave del cine independiente.

Down by Law (1986)
Bajo el peso de la ley es el relato de tres presidarios, erróneamente acusados, que escapan de la cárcel y se esconden en las zonas pantanosas de Louisiana. A tono con la anterior: blanco y negro, atención a los diálogos, morosa. Con John Lurie, Roberto Benigni y Tom Waits.

Night on Earth (1991)
Un conjunto de cinco relatos de taxistas, en tono de comedia, que transcurren en distintas ciudades del mundo (Los Angeles, Roma, New York, París, Helsinki). Una película mucho más digerible y pasatista, con un elenco de cierto renombre: Benigni, Gena Rowlands, Winona Ryder, Armin Mueller-Stahl.

Dead Man (1995)
Film sobre el Lejano Oeste con Johnny Depp, Lance Henriksen, Billy Bob Thornton, Iggy Pop. En blanco y negro, con música de Neil Young. Se lo considera como uno de los pocos filmes en representar fielmente la cultura de los nativos norteamericanos. Influenciada por los escritos del poeta William Blake.

Ghost Dog: The Way of the Samurai (1999)
Con Forest Whitaker. Un asesino a sueldo que trabaja para la mafia italiana de New Jersey, pero que se mueve según los códigos de los samurai japoneses. Excelente film donde Jarmusch explota la mezcla entre culturas (un negro samurai; mafiosos italianos que escuchan rap y miran cartoons). Gran banda de sonido de Hip hop.

Coffee & Cigarettes (2003)
Irregular colección de historias cortas filmadas a lo largo de varios años. La más vieja (con Roberto Benigni) data del '86. Participan Bill Murray, Tom Waits, Iggy Pop, los White Stripes, Cate Blanchett y Steve Buscemi, entre muchos otros. Tal vez la mejor sea la de Alfred Molina y Steve Coogan.

Broken Flowers (2005)
Una película de mayor presupuesto (con un gran elenco) aunque sutil como todas las del director. Cuenta la historia de un solterón que recibe una carta anónima donde le avisan que tiene un hijo. Decide entonces visitar a sus ex amantes/novias para averiguar de quién puede ser. Bill Murray, con su habitual minimalismo gestual, se configura como el protagonista ideal del “mundo Jarmusch”. Con Tilda Swinton, Jessica Lange, Sharon Stone y Frances Conroy.

The Limits of Control (2009)
Su próximo film, con fecha de estreno en mayo de este año. Tiene lugar en España. Actúan Gael García Bernal, Bill Murray, John Hurt, Tilda Swinton y Luis Tosar. Espero esta peli con ansias...

En suma, un director que me encanta. Y que vale la pena conocer.


Jarmusch Dixit: “Nada es original. Robá de cualquier lado que te inspire o que alimente tu imaginación”

miércoles, 25 de marzo de 2009

¡¡Fui a ver a Radiohead!!

Disculpen que me corra de mi temática cinéfila habitual, pero lo que presencié anoche ameritaba este posteo. Tuve la suerte de concurrir al recital que Radiohead brindó en el Club Ciudad de Bs As, y fue todo lo que uno podría esperar de esta gran banda. Como le dije a Matías, mi amigo y coequiper de Querido Rock, estos tipos parecen extraterrestres. No sólo sus canciones son brillantes, sino que en vivo brindan un show sin fisuras, con un sonido inmaculado. Son músicos con mayúsculas. No hay en ellos ni un rastro de la pelotudez "pomeliana" que, lamentablemente, tanto apesta el rock actual. Son cinco artistas que sólo quieren hacer música. Y que sólo vinieron a tocar. Sin demagogias. Sin facilismos. Sin vueltas. Thom Yorke es un front man que se impone a fuerza de talento. No necesita arengar a la gente. Con sólo desplegar su voz y su "reservado" carisma, la gente se eleva. El tipo entra casi en trance por momentos, y el público con él.
El show fue una aplanadora de hits (palabra que en realidad no les hace justicia, ya que no son creadores de "éxitos"). Si bien vinieron con la excusa de presentar In Rainbows, su excelente último disco (del cual tocaron casi todos los temas), armaron un set que incluyó canciones indispensables como Idioteque, Paranoid Android, 2+2=5, No surprises, Planet Telex, KarmaPolice, There There y Creep, entre otras. Fueron más de 2 hs de música de alto vuelo.
Es una opinión muy personal, pero Radiohead hace que la mayoría de las bandas parezcan amateurs. El sonido que logran en vivo, y la integridad que han mantenido como artistas a lo largo de su carrera, así lo demuestran.
Sin dudas, presenciamos "El" show del 2009. Y eso que recién estamos en marzo...

Observaciones al margen:
  • De teloneros estuvieron los próceres de la electrónica Kraftwerk. Cuatro tipos delante de sendas laptop, haciendo música robótica que sólo sirve para bailar empastillado. Qué se yo... Respeto su legado, pero creo que casi todo el estadio tenía un gran signo de interrogación sobre su cabeza durante la hora que "tocaron" (¿qué opinaría Pappo de ellos...?) Igual, se los trató con respeto.
  • Como dije, el recital de Radiohead fue inolvidable. PERO, por momentos, en medio de la multitud que pogueaba y empujaba, sintiéndome como una sardina en un lavarropas, conociendo olores físicos que jamás había sentido, y tratando de ver lo que ocurría sobre el escenario (mi altura no me ayuda), no podía dejar de recordar que había pagado casi $300 por estar ahí. Por suerte, luego pude encontrar una ubicación más "cómoda". Pero, para la próxima, me gustaría un Luna Park muchachos...
  • La botellita de agua estaba ¡¡$10!! Y no venía con papas medianas... Aunque, si lo pensás, son sólo 2 Euros...
En fin, vino Radiohead. Y fue inolvidable...