sábado, 12 de abril de 2008
Monty Python
miércoles, 9 de abril de 2008
Jueguito
1-Actriz (15 pts.)
2-Actor (10 pts.)
Pueden responder sólo la que sepan. Los puntos los pongo de manera arbitraria, teniendo medio en cuenta la dificultad. Tienen tiempo hasta el próximo posteo (dentro de 3 ó 4 días, aprox). Pregunta no contestada, queda vacante.
¡Suerte!
sábado, 5 de abril de 2008
Películas favoritas: Milagros inesperados
El film se desarrolla casi íntegramente dentro de una cárcel, más específicamente en el pabellón destinado a los condenados a muerte. Un día trasladan allí a John Coffey, un prisionero negro condenado por asesinar a dos nenas blancas (la historia tiene lugar en los EEUU de la década del 30). Y a pesar de lo que su condena haría suponer, el tipo (una bola de músculos de dos metros de altura) parece ser la persona más tierna e inocente sobre la Tierra. Los guardias, con el paso de los días, irán descubriendo que el morocho posee ciertos poderes fantásticos que rozan lo milagroso. Y se preguntarán cómo alguien de esas características pudo cometer semejante crimen.
Hay dos motivos principales por los cuales me gusta este film: las actuaciones y su narración. Alguna vez dije que algo que tiene que tener una película para engancharme son los personajes y cómo están interpretados. En este caso, la peli se toma su tiempo (dura más de tres horas) para desarrollar a cada uno de los personajes, incluyendo a los secundarios. Esto logra que nos termine interesando realmente lo que les va ocurriendo. Tanto a los guardias como a los prisioneros. Las actuaciones, además, son todas destacables. Una cosa que lograron muy bien, mérito de los actores y del director, es esa sensación de camaradería que transmiten los guardias entre sí. Y de compasión y respeto hacia los condenados. Realmente uno se cree que son personas que se conocen desde hace tiempo y que se estiman.
lunes, 31 de marzo de 2008
La conspiración
In the Valley of Elah intenta demostrar, justamente, hasta qué punto la guerra corrompe la naturaleza humana. Un militar retirado (Tommy Lee Jones) se entera que su hijo, un soldado que estaba luchando en Irak, regresó sorpresivamente a USA sin avisarle. Pero de la base militar le avisan que el muchacho está desaparecido, y que nadie sabe nada de él desde hace un par de días. Entonces Jones decide viajar hasta allí para averiguar el paradero del joven. Y ante el muro de encubrimientos con el que choca por parte del ejército, recurre a una detective de la policía local (Charlize Theron) para que lo ayude en su búsqueda.
Esta es la segunda película dirigida y co-escrita por Paul Haggis, quien antes nos entregó la horrible (y oscarizada) Crash. Haggis ha hecho carrera como guionista, y entre sus trabajos se encuentran los dramas Million Dollar Baby y Flags of our fathers, ambos de Clint Eastwood. Su filmografía nos demuestra, entonces, que no es un artista de sutilezas. Sus guiones suelen estar repletos de estereotipos, golpes bajos, lugares comunes y situaciones maniqueístas. Pero si bien en esta oportunidad la cinta no está totalmente exenta de estos elementos, hay que admitir que se trata de un trabajo mucho más moderado que los anteriores. El tema invita a que haya un par de (casi inevitables) momentos lacrimógenos, pero la mayor parte del relato está manejado con bastante mesura. Sin dudas, mucho de esto se debe a la actuación de Tommy Lee Jones, quien realiza una labor muy medida, en línea con la de No country for old men. Jones es un actor de fuerte presencia pero de recursos minimalistas. Con tan sólo una pose corporal o una mirada (¡qué placer ver a un actor de edad sin temor a mostrar sus arrugas!) es capaz de transmitir todo el dolor, la desesperanza y la furia contenida que su personaje requiere. Y la película se empapa con su personalidad. Theron, por su parte, también hace un buen papel, a pesar de que se nota que debe esmerarse en "afearse" para ganar credibilidad en este tipo de roles.
Hay que advertir que el film es muy norteamericano. Si bien el horror de la guerra es algo que nos toca a todos, su temática sin dudas tendrá mayor efecto en una audiencia yanqui. Además, se escuchan un par de frases nacionalistas/reaccionarias que pueden causar escozor (tener en cuenta que el personaje de Jones es un tradicionalista y estricto militar, quien creyó toda su vida el verso de que USA es el paladín de la democracia en el mundo). Sin embargo, a medida que el film avanza, su personaje, y la audiencia, van descubriendo el grado de podredumbre que rodea a este conflicto bélico y cómo termina deshumanizando a quienes son parte de él. De hecho, no es hasta la conclusión de la historia en que el film muestra realmente cuál es su punto de vista, que en gran parte del relato no me quedaba tan claro. De todas formas, la resolución no me resultó del todo creíble (más allá de que la historia esté basada en hechos reales). Sentí como que la peli exageró un poco para probar su punto. Pero no me gusta contar mucho de las historias, así que hasta ahí llego.Para resumir, se trata de una película correcta a la cual Haggis le pierde un poco el rumbo, en especial en esos tramos finales donde pareció costarle encontrar un cierre más ajustado a la historia, y en los cuales retoma esos lugares comunes y simbologías obvias que tanto le gustan. Igualmente, comparado con Crash, este es sin dudas un paso adelante. Se puede ver, sin grandes expectativas.
Nota de la redacción: ¡¡Un millón de gracias al amigo Migoz por el diseño de los Damiancitos!!
sábado, 29 de marzo de 2008
Gracias Retro
miércoles, 26 de marzo de 2008
Una de terror
viernes, 21 de marzo de 2008
Viaje a Darjeeling / Regresados
Viaje a Darjeeling

Las actuaciones de los tres protagonistas son muy buenas. A pesar de ser físicamente muy distintos entre sí, logran transmitir una sensación de vínculo que hace totalmente creíble su relación de hermanos. Y como siempre, la banda de sonido es excelente. Así como en Vida acuática sonaba David Bowie de manera constante, en esta oportunidad son los Kinks (otros de mis favoritos) quienes aparecen en los momentos más destacados.
Regresados
Este es un film que me generaba expectativas importantes ya que su dupla de directores, Christian Bernard y Flavio Nardini, había realizado previamente una de mis películas favoritas del cine nacional de los últimos años: 76-89-03. Sin embargo, aquí no terminaron de colmar mis ilusiones previas.
El punto de partida de la película es una reunión de egresados en la que los protagonistas se reencuentran veinte años después de haberse graduado. A partir de allí se desarrollarán, durante la misma noche, tres historias simultáneas. La de Guido y Melina, ex novios del curso, quienes tratarán de comprobar qué quedó de aquel amor adolescente, y de replantearse el camino que sus vidas fue tomando. Luego está la historia de Luis María, el ex chico malo de la clase, el pendenciero, quien ahora es fanático de Paulo Coelho y sólo quiere hacer el bien. Con eso en mente, concurre a la reunión con el único objetivo de pedirle perdón a Germán Pequeño, el débil compañero al que torturó durante toda la secundaria. Pero como Pequeño no concurre, decide averiguar dónde vive y va a buscarlo. Y por último esta la historia de Lito, que se fue a vivir a España con sus padres ni bien egresó. Y vuelve 20 años después como un exitoso y frío financista, pero con mucha nostalgia. Con la emoción como objetivo, “recluta” a sus dos mejores amigos del colegio, Alexis y Franco, para salir de gira por Bs. As. Allí se producirá el contrapunto entre el tipo exitoso y los otros dos que son unos fracasados (uno cineasta; el otro un ingeniero mecánico).
Le peli tiene varios puntos de contacto con 76-89-03. Al igual que aquella es una película muy argentina. Hay temas recurrentes como la nostalgia, la amistad, el paso de los años, la crisis financiera (personal y general). Uno, como argentino, no puede evitar reconocerse en un montón de cosas. Además, la historia tiene lugar en el año 2002, en plena crisis económica. Y las alusiones a la realidad de aquel momento son permanentes. En algunos casos, lindantes al lugar común. Planos de cartoneros, de pibes en los semáforos, comentarios sobre el corralito, la gente que se va a España, etc.
Hay que admitir que Regresados tiene una premisa y un arranque muy buenos. La presentación de los personajes es muy clara y está bien resuelta. Y el tono sentimental que tiene gran parte de la película está muy bien acompañado por la música melancólica jazzera de Adrian Iaies. Además, algunos diálogos y observaciones corrosivas e irónicas son muy acertados. Sin embargo, no me terminó de convencer el rumbo que cada una de las historias fue tomando. Me pareció que la peli se queda a mitad de camino en varias cosas. Siento que desaprovecharon la oportunidad de hacer una gran película. Tampoco me cerró el tono de las tres historias, en especial la de Lito y Pequeño, que es decididamente bizarra y choca un poco con el resto del film, que se mueve entre el drama melancólico y la comedia negra.
Las actuaciones son correctas, homogéneas, ninguna se destaca demasiado. Esto es algo que atentó un poco contra el resultado general. Ninguno de los actores logró, para mí, un gran impacto. Los protagonistas no son conocidos, siendo las únicas excepciones las de Diego Capusotto y Roberto Carnaghi, en papeles secundarios.
En conclusión, una película despareja, con algunas cosas muy buenas y, como dije, muy identificables con nuestra idiosincrasia, pero que no terminó de conformar un producto redondo. Igualmente, los directores demuestran un gusto por la comedia negra y por la ironía que no es muy frecuente en el cine nacional. Sólo les faltaría pulirlo y enfocarlo un poco más. Ojalá que no se tomen otros ocho años para la próxima, porque siguen teniendo el crédito más que abierto.
